A diario me encuentro con enormes cantidades de gente. Algunas personas pasan desapercibidas, otras llaman mi atención, para bien o para mal. Reconozco que muchas lo hacen para lo segundo, pues soy un crítico que no es capaz de encontrar la viga que tiene dentro de su ojo, pero detecta la más mínima paja en ojo ajeno. Cosas de serie.
Toda esa gente es desconocida por completo para mi, pero pese a ello, puedo distinguir en muchos de ellos cuánto de "gente sana" que no oculta nada, ni bueno ni malo, existe en su personalidad. El cálculo carece de precisión milimétrica alguna, pero normalmente no suelo fallar en mis predicciones. Si, tengo una capacidad, soy capaz de calcular cómo de gorda es la máscara que uno se pone a la hora de salir a vivir la puta vida que tenemos que vivir cada día.
Esa máscara es lo que centrará a partir de ahora mi parrafada de hoy. La pregunta fundamental que me hago es ¿Por qué hay gente que se la pone?. Algunos aludidos podrían decir si les nombrara, que de máscara ninguna, que ellos son claros como el agua. Precisamente considero que lo primero que salta a la vista de esta gente que sale con careta a la vida, es que no son conscientes de que la cuerda de la misma les está haciendo llaga en el cogote.
Nos pasamos la vida intentando ser mejores que nadie en todo. Mi coche es mejor que el tuyo, mi móvil es mejor que el tuyo, mis estudios son mejores que los tuyos, mi novia es mejor que la tuya, mi polla es mejor que la tuya...aunque nunca te la haya visto... Y en esa dinámica de "mejorcismo" se genera alrededor de nuestra persona una máscara que tapa lo que realmente somos. Pedazos de carne desvalidos, inseguros de nosotros mismos, en continua y ridícula competición no con los demás, si no con nuestra mentalidad de crío de 6 años que quiere tener el fuerte de playmobil porque su amigo de clase dice que el barco pirata mola más.
A algunos se les nota más, a otros se les nota menos, a otros poco o nada. No se en qué rango estoy. Pero seguro que alguna careta llevo, de modo inconsciente, como casi todos salvo los que a propósito se visten de carnaval a diario. Pero, los que llaman especialmente la atención, por lo ridículo, son aquellos a los que se les nota a kilómetros que toda su vida es un continuo baile de posturas y equilibrios, que no se sostienen por ningún lado, para parecer lo mejor de lo mejor de lo mejor. Tengo un compañero que cumple ese papel a la perfección. Desconozco el por qué lo desempeña. Pero él sabe que lo hace y si supiera que le estoy dedicando estas líneas, probablemente se sentiría ganador y se haría pajas durante un año pensando en esto. Mi compañero es consciente de su exageración por parecer perfecto. Y yo me doy cuenta de que simula y que él es consciente de que lo hace. Y las situaciones que se dan son desesperantes a la par que divertidas cuando uno las analiza al cabo de uno o dos días, con la cabeza más fría. Es tal el empeño de este personaje en parecer mejor que yo y que cualquiera, en lo suyo y en todo lo demás, que llega a plantear historias que, de ser ciertas, podrían servirle para utilizarlas como denuncia y que le pagaran una compensación que le permitiera jubilarse sin haber trabajado más de diez años.
Conozco más personas así. Aunque menos exageradas. Llama la atención el que se puedan dividir en dos tipos. Los que estudian o han estudiado conmigo y los que no. Los primeros, en su afán por ser los mejores dentro de su inventado estatus de "soy bueno porque estudio medicina", llegan a cometer tropelías y sandeces dignas de tira cómica. Entre ellas encontramos las típicas. "Yo no he estudiado", "Déjame apuntes del examen, una semana antes", "Yo no voy a prácticas nunca"...O incluso "Yo acabo de terminar la carrera, no tengo ni puta idea de nada como todo Dios, pero lo 'parto' en los exámenes de generalidades (por llamarlo de algún modo y para que todo el mundo me entienda) que me ponen en el lugar en el que me preparo la oposición a médico pardelas, traecafés y chupaguardias". En el segundo grupo de personas, encuadro a mi compañero ya citado en el párrafo anterior, quien tras meses de análisis, he llegado a la conclusión de que se ha sentido toda la vida y en especial estos últimos 7 años, por debajo de todo bicho viviente y en especial de mi, y todavía desconozco por qué. El caso es que para paliar esa carencia de autoestima o de capacidad, sobreexplota las propias y las infla hasta el esperpento, como ya he comentado. También en el segundo grupo de personas existe algún conocido quien, también por motivos que desconozco pero que creo suponer, intenta siempre estar un escalón por encima mía en todo lo que está a su alcance, porque es capaz de conocer sus resultados y los míos en esas cosas que quedan a su alcance.
¿Qué hay de malo en que uno lleve máscara por la vida?. Mucho y poco. Mucho, porque uno no se muestra auténtico y hace de su vida una historia paralela a la vida real. Mucho porque, en el afán por mostrarse superior, puede llegar a herir o a hacer sentirse raro a la gente que le rodea. Con comentarios salidos de tono, con sus continuos aires de grandeza, con ese cansino intento de hacer de menos lo ajeno y sobreestimar lo propio. Poco, porque si uno anda listo, tiene el radar a tono y es capaz de detectar y obviar las gilipolleces, tomándoselas a cachondeo, el papel de estos personajes queda reducido a algo meramente gracioso que pasa de vez en cuando por delante de la vida de uno. No sabemos si con intención de ponernos a prueba el radar y la paciencia, o con la intención de hacernos pasar un buen rato escondido en forma de reto para nuestra avidez e inteligencia.
En definitiva, señores y señoritas. Si queréis máscara, id a una fiesta de disfraces. Para el resto del tiempo, sed auténticos y, si sois conscientes de que estáis mintiendo para parecer especiales o mejores, plantearos que la solución no consiste en simular si no en actuar para conseguir que esa mentira se haga realidad. Será entonces cuando, conseguido el objetivo, éste te parezca tan normal que saldrá solo el evitar pavonearse por haberlo conseguido.
Felicidades si habéis llegado hasta el final ;-)