martes, 30 de septiembre de 2014

"Hamistades" peligrosas

En el estado de abandono que este blog se encuentra, sería digno de una denuncia por abandono de menores y la acataría con la responsabilidad de un padre honesto. Gracias a Dios, no hay una policía bloguera que fiscalice los actos de abandono que, sobre nuestros antros de palabrería y perdición, cada uno de nosotros realizamos. Sin embargo, me hallo aquí de vuelta en este, mi lugar de reflexión. En el altavoz de mi aturullada mente. En el excusado donde deposito mi cagalera mental de vez en cuando.

Mi vuelta por estos lares es, cómo no, para hablar acerca de la paja ajena. Me encanta, los que me conocen lo saben y también saben que no tiene remedio. Así que, aclarado esto, dejemos de luchar contra los elementos y pongámonos, yo a escribir, vosotros a leer. Punto.

En esta ocasión, me gustaría hablar sobre el tan manoseado y sobrevalorado concepto de "amistad". ¿Qué es la amistad? El más simple contestará "tener muchos amigos". Alguien con un poco más de enjundia en la cabeza quizá pueda explicar que, amistad, es algo así como "tener alguien en quien confiar, alguien en quien apoyarse y alguien o algo a lo que agarrarse cuando la vida zozobra". Amigos...aquí vienen los problemas. Os lanzo una pregunta, para que la introduzcáis por unos segundos en vuestras ocupadas mentes: Cumpliendo los criterios de la segunda definición, ¿cuántos amigos os quedan?. Yo los cuento con los dedos de una sola mano y me sobran dos.

Así es amigos. Soy un puto triste. Sólo tengo tres amigos en mi vida. Tres personas por las que haría lo que fuera y en las que confío ciegamente. Tres personas a las que he perdonado muchas cosas y ellas me han perdonado otras tantísimas. Y vosotros, ¿a quiénes habéis perdonado más de dos y tres veces?, ¿en quién confiáis ciegamente?. Seguro que en muy pocos.

Entonces, retomando la definición simplista ("tener muchos amigos"), ¿por qué la damos por válida?. ¿Por qué consideramos como amigos a gente que sabemos que no va a dar un duro por nosotros o que, directamente, nos lo ha demostrado ya en varias ocasiones?. ¿Por qué seguimos tomando como amigos nuestros a esa gente?. ¿Qué nos lleva a no apartarla de nuestras vidas?. Esa misma pregunta me hago yo cada vez que intento echar mando de mis "amigos". Cada vez menos a menudo y casi de modo circunstancial, pero sigue ocurriendo.

Os estaréis preguntando cuáles son mis criterios a la hora de seleccionar personal para mi "selecto" grupo de amistades. A bote pronto, dos muy importantes: Interés por lo que nos atañe y esfuerzo por mantenerlo en lo más alto. Todo lo que no sea eso, no pasa el filtro. Lamentablemente, tengo muchos conocidos que deberían puntos en un examen acerca de esas cualidades. Muchos de esos "amigos", de los que alguna vez dependo para cualquier cosa. Lo curioso, es que muestran ese desinterés y esa "vaguería" a la hora de mantener la amistad (o esa sensación me da), no sólo conmigo si no con los que se supone también son sus amigos. Entonces, ¿cuál es su definición de amistad, la primera o la segunda?.

Me ha llevado años darme cuenta de que un 90% de la gente funciona así. Años con sus disgustos, pataletas, rabietas y "habersiquedamos" de por medio. Pero ahora, en este punto y lamentablemente, ha llegado la hora de concluir tras todos estos años que lo mejor es entrar en su dinámica. La de "amistad = tener muchos amigos" y tirar de todos ellos para beneficio propio, cuando me venga bien y si no cuesta mucho dinero. Para todo lo demás, están los amigos que son como los dedos de mi mano.

Enhorabuena si habéis llegado hasta estas últimas palabras ;-)