Son las 02:37. Es tarde, estoy reventado, debo ir a dormir. Pero en cambio no me apetece. Hay algo dentro de mí que se remueve. Tengo una constante necesidad de decir algo, no se de qué manera. Hoy ha sido un día duro, dedicado todo entero a mis eternas labores.
Animicamente estoy bien. Mañana empiezan mis vacaciones. Pero no para de revolotear por encima mía la idea que hace ya unos meses alzó el vuelo. ¿Qué hago aquí?. ¿En qué punto me encuentro?. Es obvio que en uno de "no retorno". En medio de la encrucijada. Metido de lleno en un asunto del que, de forma casi cerril, he aceptado hacerme cargo desde el principio, sin atisbo alguno de duda, preguntándome muy pocas veces si serviría de algo.
El tiempo pasa muy deprisa. Últimamente, en este punto en el que me encuentro, echo la mirada hacia atrás y recuerdo aquel día en que entré por primera vez en aquel enorme edificio. Desde entonces, he entrado y he salido muchas veces de él, pero es como si realmente no lo hubiera hecho nunca. Atrapado desde entonces allí. Ha pasado de todo desde entonces. He perdido y he ganado cosas y personas muy valiosas. No puedo hacer un balance ni negativo, ni positivo. Pero no sigo como estaba al principio, en ninguno de los aspectos relativos a la vida normal de una persona, ni muchísimo menos.
Ahora, en esta encrucijada, en estos últimos cabos que quedan por deshacer de esta gigantesca maraña, el tiempo pasa deprisa y a la vez muy despacio. Os veo a vosotros, vestidos de verde y blanco. Y no me veo a mi nunca con vuestros mismos atuendos. La maraña no quiere deshacerse...Puedo decir que si bien mi vida es mucho más pausada y tranquila ahora que en todo este tiempo atrás, de momento, no está dejando de ser uno de los momentos más complicados de mi vida. Siento incertidumbre. Noto un poco más cada día la presión. Percibo que el trabajo no tiene todos sus frutos, o no puedo recogerlos con facilidad, lo que me irrita. Parece que cada día gano un poco, para perder otro poco. Es un equilibrio tan inestable. Nunca me había sentido igual. Nunca.
Son las 02:55. Parece que el sueño me va nublando las ideas. No he conseguido plasmar bien sobre el teclado cómo me siento. Tengo una tormenta de ideas azotando mi cabeza, como un tifón con toda su fuerza. Necesitaría días y noches para poder escribir qué es lo que se siente en esta situación...
No hay comentarios:
Publicar un comentario